La falta de agua en el olivar pone a miles de olivareros en la disyuntiva de adelantar o retrasar la fecha de recolección

aceitunas en la sequía

Cuando todo el sector esperaba una campaña media-alta, con un buen cuajado en volumen del fruto en muchas de las principales zonas productoras de olivar españolas en primavera, la falta de lluvias ha trastocado todos los planes. Especialmente en el olivar tradicional de secano y de sierra, el mayoritario aún en España, pero también en la estrategia seguida por los olivares de riego, incluso en los intensivos y en seto a la hora de planificar riegos.

La larga sequía, que se prolonga en muchas zonas desde abril, unido a las altas temperaturas hasta bien entrado octubre a las puertas de la nueva campaña, ha dejado a la aceituna con un aspecto desmejorado y sin “zumo de oliva”.

Aunque el olivo es un árbol que recupera muy pronto, como bien conocen los olivareros, la situación ha puesto a miles de olivareros y cientos de cooperativas y almazaras industriales en la disyuntiva de adelantar la campaña para obtener mejor calidad o esperar a que llueva y conseguir mejor rendimiento. Hay muchas almazaras que comienzan esta semana la recolección temprana de sus AOVEs. Y cooperativas que para la primera semana de noviembre ya han anunciado que abrirán sus puertas. La lluvia marcará fechas y tiempo. E incluso calidades

Como asegura la empresa Agroconsulting, especializada en olivar de precisión, en situaciones como la actual “el efecto de la escasez hídrica sobre el cuajado, el desarrollo del fruto y la lipogénesis ha condicionado y está condicionando a la baja las previsiones de producción iniciales”.

Ante situaciones de sequía prolongada como la actual, “la clave es conocer el estado de estrés hídrico del olivo y realizar seguimientos continuos –aseguran en Agroconsulting –que nos permitan valorar la situación y actuar en consecuencia evitando un desgaste indeseable de la planta y sus efectos negativos sobre la producción. Por tanto es recomendable evaluar dos parámetros importantes: el Nivel de Estrés Hídrico  que soporta la planta, y el Nivel de Humedad del Bulbo Húmedo del olivo. Ambos nos informan sobre cuándo y cuánto hay que regar para minimizar los esfuerzos de absorción de agua”.

Según la empresa, “para asegurar la maduración de la aceituna y evitar el estrés o sobre-estrés hídrico del olivo resulta fundamental que el olivo mantenga un nivel hídrico y nutricional óptimo. Es primordial, en olivar de regadío,  mantener los bulbos húmedos para potenciar la lipogénesis (formación de aceite en las células de las aceitunas) y evitar que la planta sufra un desgaste fisiológico que afecten a tanto a ésta, como a la próxima cosecha”.

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